Cuando hablamos de marisco solo nos fijamos en el sabor y en la presentación, pero no en todo lo que hay detrás. La cadena de suministro de marisco es uno de los pilares fundamentales que garantizan la frescura, la calidad y la seguridad de los alimentos.
En Mariscos Almeida, sabemos lo que hay detrás de cada pieza de marisco, es decir, un proceso logístico que marca la diferencia entre un buen producto y uno que se queda a medias.
Si te ha picado la curiosidad y quieres saber más, en este artículo te explicamos por qué la cadena de suministro de marisco es clave y cómo influye en lo que llega a tu mesa. Cigalas, langostinos o nécoras, cada una tiene un proceso detrás desde que se pesca hasta que te la comes.
¿Qué es la cadena de suministro de marisco?
La cadena de suministro de marisco se refiere a todos los pasos: desde la captura o cría del marisco hasta que llega al consumidor final. Esto incluye:
- Recolección o pesca
- Transporte desde origen
- Procesamiento o cocción (en caso de productos cocidos)
- Conservación en frío
- Distribución
- Entrega final
Cada eslabón debe funcionar correctamente para que el producto llegue en buenas condiciones, tanto de frescura, como de sabor y seguridad.
¿Por qué es tan importante?
Todos sabemos que el marisco es un producto muy delicado. Su conservación tiene que ser prácticamente quirúrgica: pequeños fallos en la temperatura, en los tiempos de traslado o en el envasado pueden afectar al producto de forma que no pueda volver a ser el mismo.
Control del origen: sostenibilidad y trazabilidad
La cadena de suministro comienza en el mar o en las piscifactorías. Hay que seleccionar muy bien a los proveedores para asegurarnos de que el marisco provenga de zonas controladas, con métodos sostenibles y respetuosos con el ecosistema.
Además, gracias a la trazabilidad, podemos identificar el origen exacto de cada lote. La transparencia es algo esencial en cualquier trabajo. Este control permite reaccionar rápidamente ante cualquier incidencia
Transporte y conservación en frío: la clave de la frescura
Una vez recogido el marisco, el siguiente reto es el transporte. En esta fase, la cadena de frío es sagrada. Si se rompe, aunque sea por unos minutos, estás perdido.
Lo ideal es trabajar con sistemas logísticos optimizados, cámaras frigoríficas y transporte refrigerado, asegurándote de que el marisco llegue como si acabara de salir del agua. En especial cuando se trata de pedidos para eventos importantes, no hay margen para errores.

Procesamiento y cocción: más que un paso intermedio
En el caso del marisco cocido, esta fase es crucial. Hay que seguir recetas tradicionales y controlar cada detalle del proceso para que el producto mantenga su textura, sabor y propiedades. El tema del envasado también es muy importante. Hay que envasar el marisco de forma que no pierda ni un ápice de calidad antes de llegar al cliente.
Distribución directa: menos intermediarios, más calidad
Trabajar de forma directa es lo mejor que hay. Cuanto más reduzcas los intermediarios, más corto será el tiempo de entrega, evitarás manipulaciones innecesarias y reducirás el riesgo de errores.
En nuestro caso, la cadena de suministro de marisco está diseñada para ser ágil, eficiente y segura. Esto se traduce en productos más frescos, más controlados y con una calidad que se nota desde el primer bocado.
¿Cuáles son los retos de la cadena de suministro de marisco?
La cadena de suministro de marisco está llena de desafíos:
- La perecibilidad: El marisco tiene una vida útil muy corta, por lo que ser rápido es la clave.
- La estacionalidad: Algunas especies solo están disponibles en ciertos meses del año.
- La trazabilidad: Es obligatorio poder seguir el rastro del producto desde el origen hasta la entrega.
- El impacto ambiental: Una buena cadena de suministro también debe ser sostenible, minimizando residuos, transporte innecesario y emisiones.
La cadena de suministro de marisco no es solo una parte técnica del negocio, es lo que garantiza que el producto que recibes sea seguro, rico y de primera calidad.


